No es el café, es la actitud: lecciones de responsabilidad y crecimiento personal
- Ana Karina Leal Flen-Bers
- 19 feb
- 2 Min. de lectura
Hace un tiempo leí una frase que me resonó: "Si eres adulto, y no tienes dinero ni para comprarte un café, vives en el fracaso". Por supuesto, no es igual quedarte sin empleo y restringir tus gastos mientras encuentras otro, a asumir que otro adulto estará allí indefinidamente para cubrir tus gastos, y a cada rato tienes que pedirle dinero como un niño.
¿Qué se espera de un adulto? Que cubra sus propios gastos y se haga cargo de su vida.
¿Y qué es el Fracaso? Es la interpretación que una persona hace cuando percibe que no ha alcanzado una meta importante. También es la repetición de patrones que no sirven. El ejemplo del café es algo pequeño y cotidiano. Sin embargo, cada día también vemos en los migrantes actitudes de fracaso como:
Tener cierta cantidad de tiempo en el nuevo país, no hablar aún el idioma con fluidez, creer que no lo logrará y dejar pasar el tiempo, perdiendo oportunidades de aprendizaje, trabajo y nueva red de contactos.
Llegar a otro país a trabajar en áreas distintas a la suya, sin un plan con fechas y objetivos, con vergüenza y/o resentimiento: "Yo no estudié para repartir comida, lavar baños o servir mesas".
Comparar el progreso propio con el de alguien más.
¿Traes de tu casa creencias limitantes? "Si estás vivo, es suficiente", "Lo importante es sobrevivir". Es necesario sustituir esos "canales neuronales" por otros que al principio nos incomoden, y que al final nos permita vivir con libertad. No es "olvidar la vieja programación" ya que nuestro cerebro no olvida, es sustituirla por otra más funcional con la repetición de nuevos hábitos y mensajes.
Conócete, para que tengas claro cuáles son tus fortalezas y limitaciones, acepta que tienes tus propios tiempos y métodos y no tienen que acoplarse a las expectativas de nadie más.










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