Cartas desde allá
- Maria M
- hace 2 días
- 3 min de lectura
Actualizado: hace 1 día

Querido mejor amigo:
Empacando para la decimotercera mudanza de mi vida (y ya en el punto de no saber si acumulo tantas cosas porque pienso usarlos algún día o si es para tener de que quejarme cuando me mudo) me encontré esa foto en la que quedaron inmortalizados nuestros 17 años.
Me da tanta ternura ver cuánto ha viajado esa foto y cuantas mudanzas me ha acompañado. Y sin embargo, lo irónico es que nuestra amistad solamente resistió a la primera mudanza. En plena era digital, donde se sabe hasta que marca de arena de gato se prefiere, no he vuelto a encontrarte.
Al costado nuestro se lee la frase del momento: "Todo en plan costa!!" escrita en letra amarilla. Sentados tu y yo, abrazados en el uniforme del colegio y frente al graderío de la clase, sin más preocupación que aprobar todas las materias del año. Y hasta para eso había una salida de emergencia: los exámenes supletorios de septiembre.
El profesor ya entró al salón y nos llamaba, pero para nosotros había aún tiempo para una foto. En el siglo pasado aún no había smartphones, tenías una cámara digital muy de millennial en color plata. "Todo en plan costa!!", la frase del Jôse que se volvió viral en el colegio, cuando el concepto de "viral” todavía no se había inventado. ¿Dónde estará el Jôse?
Tú y yo existíamos en lo que ahora se denominaría “modo chill”. Cuando nos juntábamos, parecía que nuestras autodenominadas “disfunciones neurológicas” ralentizaban la velocidad de reproducción de la vida, y finalmente nos daba risa nerviosa. Teníamos el lujo del tiempo.
Y ya ahí, me senté en la grada a ver todo el álbum. Y encontré la foto de la hazaña que nos llevó a la gloria (¿Quién se habrá quedado con esa señal de tránsito?). Pasando las páginas del álbum me acordé de la siguiente travesura: Intercambiamos las faldas por los pantalones del uniforme en la plaza central de la ciudad luego de la misa de las 12 pm. Eso, hace 20 años y en una ciudad tan conservadora, católica y cerrada, fue objeto de miradas y cuchicheos.
Mientras volvía del sótano al apartamento, pensaba en el momento en que se rompió el hilo que nos unía. Pensaba en ese recuerdo tan impregnado que tengo de ti: ir a comprar unos aretes a la salida del colegio en el mercado local entre risas y consejos para, al día siguiente, tratar de recuperar al entonces “amor de mi vida”. Esto hizo más por mi autoestima que las interminables sesiones de terapia en mis veinte.
Ahora que me decidí a cruzar el charco en modo “Todo en plan costa!!” siento mucho más la ausencia del coprotagonista en la película “Mi Historia” parte 1, que tenía un gran potencial de ser un personaje muy importante en la parte 2.
Si supieras que haberme encontrado con ese amor de colegio fue el principio del largo camino que me trajo hasta aquí. Si supieras que desde esos años no dejé de aprender alemán. ¡Y si supieras el estilazo que tiene la Gen Z en Berlín! Imagino cómo estaríamos vestidos tu y yo a lo street style y me salió una sonrisa!
Ya guardando el álbum en una caja, me he puesto a escuchar a James Kakande un poquito más alto que el Zimmerlautstärke, sin importar que son mas de las diez de la noche.
Da igual si ya me estoy mudando. Todo en plan costa!!
Besos,
Alias Roberta








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