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El blog de nuestra comunidad

Consejos, anécdotas y experiencias para acompañarnos en este camino migrante.

LIBÉRATE DE TU ENTORNO TÓXICO: DE CODEPENDIENTE A COHERENTE



Nací y crecí en un hogar lleno de contradicciones. Por una parte, la persona proveedora había sido independiente económicamente desde muy joven, mientras que la otra parte tenía muchas ganas de estudiar y destacarse por su conocimiento; sin embargo, estaba acostumbrada a depender de otros en todo sentido.


Por ser la mayor, me educaron para “hacerme cargo” de mi familia apenas terminara mi bachillerato, como si se tratara de personas con alguna discapacidad que les impidiera hacerse cargo de sí mismos. Y yo, por esa lealtad, por esa creencia de que sin mí todos iban a perecer, me mantuve por muchos años no solo viviendo en esa casa, sino quedándome solo con los pasajes para ir a trabajar y aguantando reclamos porque, de vez en cuando, me atrevía a comprar algo solo para mí.


Hasta que un día, cansada y molesta, expliqué cómo me sentía: abusada, explotada, que mis propias necesidades no les importaban y que ya era más que justo que también aportaran y se hicieran cargo de sus vidas. La respuesta que obtuve fue: “¿Y eso qué significa? ¿Que no nos vas a seguir ayudando?”. No los ayudaba, los mantenía. Una vez más, mis necesidades eran ignoradas. Y la gota que, para mí, colmó el vaso: “Lo malo de cuando te cases y te vayas es que se acabará la gallina de los huevos de oro de esta casa”. ¿Se imaginan? Ya con esto me confirmaron que yo no era hija ni hermana; era un objeto al que todos le sacaban provecho. Nada más.


Fue entonces cuando un buen amigo me preguntó si podía y quería ser su caso clínico para graduarse en el diplomado de Psiconeuroinmunología, el cual hice yo también tiempo después. Soy paciente de artritis reumatoidea desde mis 14 años de edad, y en ese proceso entendí que nuestros pensamientos y emociones sostenidos en el tiempo sí afectan nuestra biología. ¿Cómo me sentía desde hacía muchos años? Con mucha rabia, tristeza, miedo y culpa. Cuando vivimos en estrés constante, nos “inundamos” de cortisol y eso nos impide ser creativos, pensar con claridad y tener relaciones sanas.

  • La primera tarea que cumplí fue hacer una cuarentena: mudarme, salir de esa casa. En ese entonces era novia de mi actual esposo y me mudé con él. Al estar en otro ambiente, con otras personas y otras mentalidades, poco a poco te “desconectas” de lo conocido y puedes cuestionar, sin ataques, todo lo que aprendiste.

  • Segunda tarea: contacto cero. Eso implica cero llamadas, mensajes, notas de voz, recados con terceras personas y transferencias de dinero. La voz es un anclaje poderoso que mantiene activo el “antiguo cableado”. Si consideras que hay asuntos donde sí o sí debe existir comunicación, pide a alguien de tu entera confianza que filtre esos mensajes.

  • Tercera tarea (vitalicia): invertir en mentores que tengan hoy la vida que también quiero tener. Con conocimiento de la mente humana (psicología, psiquiatría), hacer crecer mi red de contactos con personas sanas, que amen su vida y con proyectos que sumen.


Para contar mi experiencia y orientar a otras personas en este tema, en 2021 escribí un ebook titulado Cuarentena para la Vida. Así como a un adicto se le aísla para desintoxicarlo, nuestra mente necesita alejarse del entorno que la mantiene estancada, y definitivamente cada persona merece tener una buena vida.

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