NUESTRO PROGRESO ES RESULTADO DE NUESTRAS PRIORIDADES, MÁS QUE DE NUESTRAS HABILIDADES
- Ana Karina Leal Flen-Bers
- hace 1 día
- 2 Min. de lectura
Hace muchos años, antes de estudiar mi carrera de Orientación, me gradué de Técnico Superior Universitario en Recursos Humanos, y una amiga (que después dejó de serlo), mientras me veía estudiando esa carrera, me decía: “Yo también quiero, pero no voy a dejar de comer por estudiar”.
Yo jamás dejé de comer por pagarme mis estudios. Lo que sí hice: priorizar ciertas cosas, restringir otras. Iba al cine o a comer fuera una o dos veces al mes; compraba ropa o zapatos cada mes o dos meses. Tenía un horario para estudiar en casa. Sin embargo, esta persona no quería privarse de nada en ningún momento, una característica del cerebro inmaduro (como un niño).
QUERER NO ES PODER.
En cambio, querer – conocernos – planificar – informarnos – capacitarnos – aplicar lo aprendido – SÍ ES PODER.
¿Qué tiene que pasar en la vida de un adulto para que alcance sus metas? Entender y aceptar que los procesos tienen sus tiempos; no se consiguen en un click. Entender que postergar la satisfacción inmediata es una característica del cerebro adulto. No es renunciar para siempre a tomarte un café, o ir a una fiesta, o comprar ropa o zapatos; es construir primero las bases para todo esto y más.
Cuando llegamos a este país, quizá teníamos una idea de cómo hacer las cosas, y muchas veces esa organización cambió al darnos cuenta, en vivo y en directo, cómo funciona el sistema. Y nuestras creencias y lealtades familiares influyen en nuestras decisiones. Algunas preguntas importantes que debemos hacernos:
¿Qué significa la integración y qué debo hacer para cumplir con ella en tiempos realistas? Para esto requerimos de personas formadas en temas de migración, con experiencia y casos de éxito.
¿Estoy dispuesto/a a trabajar al principio, por un tiempo específico, en áreas distintas a mi formación en mi país de origen, mientras pago facturas (que no esperan) y logro un estatus migratorio adecuado? En mi caso, mi primer trabajo en este país fue limpiando en un supermercado Netto.
¿Estoy dispuesta a invertir en mi mente, aunque mi trabajo sea físico?
¿Entiendo y acepto que, si quiero ayudar (no mantener) a mi familia en mi país de origen, debo estar primero yo viviendo en estabilidad económica y emocional? ¿O solo vine a seguir “sobreviviendo”?
Podemos tener las habilidades que sean y, aun así, elegir aprovecharlas, monetizarlas, ayudar a otros, dejar un legado… O elegir descartarlas porque creo que soy una víctima indefensa del sistema y no me servirán de nada.
Hay una frase estupenda de la psicóloga venezolana Belkis Carrillo en su cuenta @psicoespacio: “LA BUENA VIDA NO ES PARA GENTE CÓMODA”. Totalmente de acuerdo. La vida que tenemos hoy no se hizo en un día; es el resultado de decisiones diarias. Por eso, no es coherente decir: “Me quedé de pronto sin dinero/sin pareja/sin trabajo y no lo vi venir”. Claro que existen tragedias que ocurren en un segundo y no pueden revertirse. Sin embargo, la mayoría de nuestras situaciones tienen correctivos o incluso pueden evitarse.








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