Rompiendo Patrones: Elegir la Coherencia
- Ana Karina Leal Flen-Bers
- 20 feb
- 2 Min. de lectura
Nuestros padres o cuidadores nos enseñaron de muchas maneras a ser incoherentes, no con mala intención sino porque no sabían enseñar de otro modo.
Para que nuestros vecinos, amigos y otros familiares nos quisieran y aceptaran, nos obligaban muchas veces a comer cosas que no nos gustaban "para quedar bien". Y por eso hoy muchísimas personas aguantan relaciones y trabajos que no les gustan. "¿Por qué sigues con ese hombre que no te quiere?" "Porque me mantiene, porque tú también te quejabas de mi papá, pero no te fuiste nunca porque nos mantenía a todos".
Así como un papá o mamá le dice a su hijo, mientras está fumando en ese momento: "No fumes porque es malo para la salud", cada día vemos incoherencias en muchas otras situaciones.
La Coherencia es pensar, sentir y actuar en la misma sintonía. Pienso primero en dejar de comer azúcar en exceso para poder bajar de peso y cuidar mi salud, siento tranquilidad con mi decisión y por último elimino o regalo los dulces que tengo en casa en ese momento. Allí hay Coherencia: "Yo me amo y por eso cuido mi salud". Al principio el cuerpo pedirá la "dosis" de azúcar, y para eso la sustituiremos por otras opciones más saludables, no necesariamente menos deliciosas, hasta crear un nuevo hábito. Veintiún (21) días se necesitan para crearlo.
Si yo quiero tener un trabajo, ganar mi dinero y ser independiente, y aún así no preparo mi hoja de vida, no busco ofertas de empleo en ninguna parte, ¿de qué manera espero que suceda? Nadie lo hará por mí.
Vivir en Coherencia nos da tranquilidad. Nos permite enviarle a nuestro cerebro mensajes claros y actuar en consecuencia.









Comentarios