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Hola,

soy Ángeles, me pueden decir Angie, tengo 23 años y soy de Argentina. Llevo en Hamburgo once meses y más seguido de lo que me gustaría, me pregunto por qué deje Buenos Aires, son muchas las razones que vienen a mi mente, pero la conclusión siempre termina en que me sentía insuficiente y que no estaba contenta. Estudie cine y me recibí como directora, me metí en el mundo de la postproducción de sonido y personas increíbles me abrieron las puertas de una profesión que todavía sigo descubriendo. Me fui porque todo me sobrepaso, mi vida, fuera de los rodajes, era un caos que me estaba destruyendo como persona y mi carrera profesional se encontraba tomando una forma que no estaba segura de merecer o querer. Venir a Alemania fue una decisión abrupta en mi desespero por salir del país, no tenía noción hacia dónde venía y que iba a pasar.

Me encuentro trabajando como Au pair, vivo con Los Polters, una familia alemana con tres niños y cuatro gallinas; son muchas las cosas que podría decir de esta experiencia, pero lo más importante a recalcar, es la gran dicha que tuve de encontrar a estas personas que me hacen sentir especial. Durante estos meses, también logré conocer y formar un grupo de amigos que me permiten ser real y encontré esta comunidad que me inspira a ser mejor. Sin embargo, como en toda migración, hay un lado oscuro; a fin del mes pasado, participe del encuentro de embajadoras que se realizó en Berlín y durante el workshop se nos preguntó cuál era nuestro reto personal; yo respondí, mi capacidad de compromiso.

Donde estoy, me gusta quién soy y la vida que estoy construyendo, pero cargo con una personalidad llena de matices que se combinan cuando tienen miedo y lo único que quieren es salir corriendo. Me cuesta enfrentarme a mí misma, a mis decisiones y proyectos, no le hago caso a mis anhelos y me obligo a hacer cosas que no quiero, siento que no soy honesta y que pretendo cada palabra que sale de mi boca, me siento una impostora llena de culpa, son muchas las veces en las que me paro frente al espejo y me siento mala persona, desde que estoy acá, mis ataques de ansiedad aumentaron y también sufro ataques de pánico. Me alteran las incertidumbres de todo lo que se viene y me angustia la cantidad de cosas que van cambiando, odio los intervalos que se generan en el proceso de transmutar. Me duele sentirme sola y desconfío de las personas, son muchas las heridas que vinieron en la valija conmigo; guardo violencia familiar, maltrato psicológico, problemas con la comida, adicciones, apego emocional y odio hacia mí misma, son muchas las cosas que duelen y me hacen dudar, pero hoy, digo con certeza que desde hace un año estoy trabajando en mirarme a los ojos, escucharme y creer en mí misma.

Hace un año que arranque este viaje acompañada de un cuaderno, intento todos los días escribir como me siento, anoto mis ideas y redactó pequeñas historias con mucha ilusión. Esta velocidad actual en la que vivo me está enseñando quién fui en Argentina, quién soy hoy en Alemania y quién quiero ser a donde sea que vaya. Me está gustando la idea de viajar sola, conocer lugares e inspirarme de personas.


Bitácora de tres días.


230623

Segunda vez yendo a Berlín, segunda vez viajando acompañada de algunos planes y dudas, con posibilidades de sorprenderme tanto para bien como tanto para mal y desear no haber dicho que sí. Estoy en esta era de tomar decisiones y bancarme las consecuencias, armar una mochila solo con las cosas que sé que voy a necesitar y dejar fuera todo lo que llevo por las dudas, confiar en los outfits que me gustan y olvidarme de esas remeras grandes que eran de papa y que uso para esconderme.


230624 - Encuentro de Embajadoras

Me llevo de la ronda de sillas rojas que me gusta cómo Kat lleva su vida llena de creatividad, su forma de escuchar y su postura atenta, viene de Colombia, pero tiene todas las mañas argentas, somos el grupo geminiano viviendo en Hamburgo y luchando con el tiempo. A mi lado tenía a Paola, embajadora de Múnich que viene de Ecuador, me dio la sensación de que es una buena guía y que carga un instinto protector, tiene un lado chistoso que me pareció muy sincero, la conecta de maravilla con su compañera Keny, quien vestida de verde me lleno de disfrute con su personalidad inquieta, ame su acento de México y sus ocurrencias al hablar. También estaba Mónica de Chile, embajadora de Núremberg, quien cada vez que pedía la palabra nos deleitaba con una demostración de lo que es la convicción, con su gran almacén de información nos bailaba con velocidad, a su lado, y de su misma región, estaba Andrea de Puebla quien, con una sonrisa amable, se presentó como una persona curiosa. Estaba Iliana, también de México, que como un gran búho te miraba con unos buenos ojos cargados de escucha y bondad, es embajadora de Württemberg. Siguiendo la ronda, estaba Mariana, la verdadera leona, llevaba un estilo y encanto muy único, viene de Venezuela y representa a las latinas en Sachsen. Junto a ella, estaba Mia de República Dominicana, quien se presentó como alguien chispita y es embajadora Köln, y también conocí a Natalia, de chile, embajadora de Düsseldorf y contó ser muy observadora; con ellas dos, no tuve la oportunidad de cruzar muchas palabras, pero al igual que el resto me dejaron una gran impresión. Si charle bastante con Jess, de Perú, embajadora de NRW y quien se percibió como águila, hablamos de su historia y escucho un poco de la mía, nos encontramos en un punto medio de nuestras vidas, sus ganas de luchar y crecer me dieron la idea de hacia dónde puedo ir. En la otra esquina del círculo estaban las embajadoras de Frankfurt; Alin, de México, quien te hipnotiza y te ayuda a sanar, y sus dos compañeras de Colombia, Sofía, quien eligió la palabra gatos y Natalia, quien se mostró muy colaboradora. Y otra colombiana increíble, Alejandra, embajadora de Bremen, muy natural, siempre sonriendo y animando a más. Ese día también estaba Laura, quien organizó una actividad y nos ayudó a entender un poco de nuestras personalidades y formas de actuar, estaba Carolina, Gabi y Ángela, quienes nos dieron perspectiva e ideas para crecer. Y obviamente, estaba la witchy de Liz, recuerdo sus palabras y la vibración que nos trasmitía ese día; el planteo de objetivos para la comunidad y el deseo de ayudar, dar a conocernos y buscar crear un espacio seguro. Liz, con su magia, nos está guiando e impulsando a ser líderes, a acompañar y crear movimientos que inspiren; yo, con estas mujeres, estoy aprendiendo sobre empatía, sororidad y lucha, me siento segura cuando las veo y escucho porque son reales, están dando a conocer sus historias y buscando cubrir necesidades ajenas con las herramientas que cada una tiene en su haber.


Palabras que nos leyó Laura:

"Gracias a la única tortuga por recordarnos que debemos parar, descansar y disfrutar del momento. Gracias a los cinco camaleones por recordarnos que debemos escuchar antes de intentar ayudar a alguien, que hay más de una forma de interpretar el mundo. Gracias a los tres leones por siempre ir más allá, por no rendiros y luchar por los demás y el bien común. Y gracias a las ocho águilas por hacer que todo funcione, por vuestro liderazgo y por hacer posible que se hagan realidad muchos sueños"



230625

Berlín,

sos hermoso.

Tenés la belleza de New York y lo cursi de París,

me recordas a Buenos Aires.

Siento que guardas un dolor muy similar a como duele el mío,

te siento como una ciudad triste con ganas de vivir.

Sos hermoso como New York y me empalagas como París,

acá puedo llorar cuando no puedo reír,

me recordas a Buenos Aires,

son muchas las cosas de vos que todavía no me gustan,

pero te visité en invierno y te escribí una carta que firme prometiendo volver.

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