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84 resultados encontrados
- Sinopsis del libro "Eres libre así que, ¡VUELA!"
Libro de Liz Soto Rivas, fundadora de Latinas en Alemania. Disponible en Amazon y en nuestra shop de Latinas en Alemania. De la Autora Escribí Eres libre, ¡así que vuela! para todas las mujeres que, como yo, un día dejaron atrás su tierra y descubrieron que la migración no solo se vive en kilómetros, sino en el alma. Lo escribí como una amiga que dice: “No estás sola”. Este libro nació del deseo de transformar la soledad en comunidad y de recordar que el vuelo más importante no es el que nos lleva lejos, sino el que nos devuelve a nosotras mismas. Resumen Mi nombre es Liz Soto Rivas. Nací en Durango, México, y desde muy joven sentí que el mundo era demasiado grande como para quedarme quieta. Siempre me intrigó lo diferente, lo desconocido, lo que estaba del otro lado del mapa. Hoy vivo en Berlín, Alemania, y cuando miro hacia atrás veo que cada migración - cada caída y cada renacimiento - me fue preparando para escribir este libro. Eres libre, ¡así que vuela! no es un manual ni una autobiografía clásica. Es una conversación con la vida, un abrazo hacia las mujeres que atraviesan procesos de cambio, desarraigo y reconstrucción. Hablo desde mis propias cicatrices y desde la fuerza que descubrí al compartirlas. Quise que fuera un libro que se sintiera como una charla entre amigas, sin filtros. Un espacio donde la vulnerabilidad no sea debilidad, sino un puente. Mi historia y el llamado de lo diferente Desde niña me sentí atraída por lo distinto. En Durango, cuando tenía apenas dieciséis años, viví mi primer encuentro con “lo extranjero”: un chico estadounidense llamado París. Aquella relación adolescente me enseñó, más allá del romance, el valor de elegirme a mí misma. Cuando lo defendí en mi mal inglés y le dije “If you believe them, you can leave”, sin saberlo estaba proclamando mi voz. Esa anécdota, que podría parecer menor, fue mi primer acto de libertad. Años después entendí que migrar, como amar, empieza cuando te atreves a ser fiel a quien eres. Por eso el libro abre con ejercicios para reconectar con nuestra niña interior: porque ella sigue siendo la brújula de todo viaje. Primera migración: la heroína cansada de salvar Mi primera gran migración fue a Boston, en 2009. Llegué como au pair, buscando estar cerca de ese amor de juventud y, sin darme cuenta, buscando también redención. Quería “salvarlo”, como si el amor se midiera en sacrificios. Es donde hablo del síndrome de la heroína: ese impulso femenino de poner el alma usualmente sobre tu amor propio. Pronto descubrí que migrar no era solo cambiar de país, sino de piel. Segunda migración: amor, identidad y comunidad Años después, el destino me llevó a Alemania. En un viaje a Nueva York conocí a Alex, un chico alemán que más tarde se convertiría en mi compañero. No fue una historia de película, sino de consciencia. No me mudé para seguirlo; decidí migrar por mí. Quería experimentar otro tipo de estabilidad, una que naciera del amor pero también del propósito. El nacimiento de una comunidad Latinas en Alemania se convirtió en mi tribu, mi laboratorio de aprendizaje y mi inspiración para escribir este libro. En esos círculos de mujeres vi reflejadas muchas de mis emociones: la nostalgia, el miedo, la rabia, la invisibilización. Pero también vi algo más poderoso: la alegría de encontrarnos. A través de las historias de otras latinas comprendí que nuestra migración no es solo geográfica, sino emocional y política. En la comunidad hablamos de microagresiones, de racismo, de cómo el acento puede ser una herida y también una bandera. Aprendí que ser latina en Europa es un acto de resistencia: que cada palabra pronunciada con orgullo en español es una forma de decir “aquí estoy”. Reconstruirme: amor propio y cuerpo migrante Después vino la etapa de reconstrucción. Había atravesado la culpa, la pérdida, el miedo, y me di cuenta de que todo camino migrante culmina en la misma pregunta: ¿quién soy ahora? En ese proceso entendí que el amor propio no es una moda, es un acto político. Aprender a decir “no”, cuidar mi salud mental, reconciliarme con mi cuerpo, fueron pasos esenciales para volver a habitarme. Feminismo sin distracciones Con el tiempo mi activismo encontró una voz más clara. Comprendí que hablar de migración también es hablar de feminismo. No de un feminismo de etiquetas, sino de un feminismo cotidiano, real, el que se practica cuando nos acompañamos sin juicio. En el capítulo “Feminismo sin distracciones” reflexiono sobre cómo a veces el brillo superficial nos hace olvidar lo esencial: que el feminismo es comunidad, política y acción. Lo que me mueve no es “verse empoderada”, sino estar acompañada. Los recursos del vuelo En la parte final del libro comparto herramientas prácticas: redes de ayuda emocional, ejercicios de creatividad, recursos espirituales y los 20 mandamientos de la latina migrante. No son mandamientos rígidos, sino recordatorios de amor: agradecer las raíces, dejar de compararse, reír más, pedir ayuda, y nunca olvidar que el vuelo es compartido. También incluyo recursos creados por nuestra comunidad: chats de apoyo, talleres, espacios de escucha. Porque escribir este libro fue cerrar un ciclo, pero también abrirlo a muchas más historias. Hoy, cuando digo “Eres libre, ¡así que vuela!”, hablo de todas nosotras: de las que partimos con miedo, de las que regresamos con cicatrices, de las que seguimos buscando hogar en cada palabra. Gracias por leer y espero que te interese, si deseas adquirirlo, está disponible en nuestra página web y también en Amazon .
- Rompiendo Patrones: Elegir la Coherencia
Nuestros padres o cuidadores nos enseñaron de muchas maneras a ser incoherentes, no con mala intención sino porque no sabían enseñar de otro modo. Para que nuestros vecinos, amigos y otros familiares nos quisieran y aceptaran, nos obligaban muchas veces a comer cosas que no nos gustaban "para quedar bien". Y por eso hoy muchísimas personas aguantan relaciones y trabajos que no les gustan. "¿Por qué sigues con ese hombre que no te quiere?" "Porque me mantiene, porque tú también te quejabas de mi papá, pero no te fuiste nunca porque nos mantenía a todos". Así como un papá o mamá le dice a su hijo, mientras está fumando en ese momento: "No fumes porque es malo para la salud", cada día vemos incoherencias en muchas otras situaciones. La Coherencia es pensar, sentir y actuar en la misma sintonía. Pienso primero en dejar de comer azúcar en exceso para poder bajar de peso y cuidar mi salud, siento tranquilidad con mi decisión y por último elimino o regalo los dulces que tengo en casa en ese momento. Allí hay Coherencia: "Yo me amo y por eso cuido mi salud". Al principio el cuerpo pedirá la "dosis" de azúcar, y para eso la sustituiremos por otras opciones más saludables, no necesariamente menos deliciosas, hasta crear un nuevo hábito. Veintiún (21) días se necesitan para crearlo. Si yo quiero tener un trabajo, ganar mi dinero y ser independiente, y aún así no preparo mi hoja de vida, no busco ofertas de empleo en ninguna parte, ¿de qué manera espero que suceda? Nadie lo hará por mí. Vivir en Coherencia nos da tranquilidad. Nos permite enviarle a nuestro cerebro mensajes claros y actuar en consecuencia.
- No es el café, es la actitud: lecciones de responsabilidad y crecimiento personal
Hace un tiempo leí una frase que me resonó: "Si eres adulto, y no tienes dinero ni para comprarte un café, vives en el fracaso". Por supuesto, no es igual quedarte sin empleo y restringir tus gastos mientras encuentras otro, a asumir que otro adulto estará allí indefinidamente para cubrir tus gastos, y a cada rato tienes que pedirle dinero como un niño. ¿Qué se espera de un adulto? Que cubra sus propios gastos y se haga cargo de su vida. ¿Y qué es el Fracaso? Es la interpretación que una persona hace cuando percibe que no ha alcanzado una meta importante. También es la repetición de patrones que no sirven. El ejemplo del café es algo pequeño y cotidiano. Sin embargo, cada día también vemos en los migrantes actitudes de fracaso como: Tener cierta cantidad de tiempo en el nuevo país, no hablar aún el idioma con fluidez, creer que no lo logrará y dejar pasar el tiempo, perdiendo oportunidades de aprendizaje, trabajo y nueva red de contactos. Llegar a otro país a trabajar en áreas distintas a la suya, sin un plan con fechas y objetivos, con vergüenza y/o resentimiento: "Yo no estudié para repartir comida, lavar baños o servir mesas". Comparar el progreso propio con el de alguien más. ¿Traes de tu casa creencias limitantes? "Si estás vivo, es suficiente", "Lo importante es sobrevivir". Es necesario sustituir esos "canales neuronales" por otros que al principio nos incomoden, y que al final nos permita vivir con libertad. No es "olvidar la vieja programación" ya que nuestro cerebro no olvida, es sustituirla por otra más funcional con la repetición de nuevos hábitos y mensajes. Conócete, para que tengas claro cuáles son tus fortalezas y limitaciones, acepta que tienes tus propios tiempos y métodos y no tienen que acoplarse a las expectativas de nadie más.
- Muerte con M de Migrante. Duelo entre dos mundos Parte 2
Por Elizabeth Martínez Cuando la muerte cruza fronteras, el duelo también migra: memoria, ausencia y culpa viajan con nosotros. Desde tiempos antiguos, el ser humano se ha trasladado de un lugar a otro para vivir. Aun cuando en algún momento optó por una etapa sedentaria, su esencia no desapareció, solo se adaptó. Nosotras somos la prueba de ello: al movernos, migrar, adaptarnos. El estatus de “migrante” lo podemos adquirir en forma voluntaria o en algunas circunstancias extremas en forma obligada. Cualquiera sea la situación, el ritmo de nuestra existencia nos lleva a ese estado profundo de “duelo migratorio”, de pérdida de nuestro entorno, de nuestra familia, de nuestros amigos. Cada paso que damos para avanzar en esta nueva etapa de adaptación nos pesa en cada músculo de nuestro ser. Nada pesa tanto como lo que no se ve. Dejamos de sentir que pertenecemos y nos esforzamos por encontrar un espacio que nos acoja y por crear un nuevo entorno. Los procesos, como en todo, son individuales, no hay recetas mágicas ni manual de instrucciones. No hay límites de tiempo. Puede durar poco o ser eterno y, en este transcurrir del tiempo, seguimos caminando, seguimos avanzando. ¿Qué ocurre cuando, un día, nos despertamos y nos damos cuenta de que se ha sumado un nuevo duelo? Este nuevo dolor no borra el anterior; se superpone a él. Cuando creíamos estar superando ese llamado duelo migratorio, nos miramos y nos descubrimos inmersas en un nuevo duelo, esta vez por la muerte de alguien cercano. Tal como lo relaté en el post anterior, tuve la suerte de poder viajar, de abrazar y de despedirme. Sé que muchas y muchos no han tenido esa posibilidad. No siempre nuestra economía permite comprar un vuelo el mismo día del viaje, no siempre contamos con el apoyo para organizar a la familia, los niños o el trabajo. Nuestro dolor se duplica. Investigaciones y estudios sobre duelo transnacional señalan que la dificultad no radica únicamente en la imposibilidad de viajar, sino también en la ruptura de deberes morales y culturales, la ausencia en los rituales funerarios y la imposibilidad de compartir el duelo de forma comunitaria. Cuando la muerte de un familiar ocurre estando nosotras lejos, sin poder viajar o sin poder llegar a tiempo, pueden surgir sentimientos de culpa aumentada. A la señorita “Culpa” se le suma su amigo el “Desarraigo”; ahora sentimos que pertenecemos menos a este lugar, donde el dolor duele más. La distancia amplifica toda la carga ya existente. No hay consejos, solo reflexiones. El duelo no se mide en lágrimas sino en pequeños actos. Cada gesto se convierte en un ritual propio para mantener viva nuestra memoria. El duelo no termina ni determina, sólo nos transforma. No se trata de superar esa pérdida, sino de reorganizar el vínculo. Podemos mantener a nuestros seres queridos activos en nuestra memoria, hacerlos parte de nuestra identidad y dejar que el amor que sentimos por ellos nos genere más amor para los que aún están. Esta reorganización no es una negación, es simplemente integración.
- De Ecuador a Alemania: la evolución que no estaba en mis planes
Nací en Ecuador y viví allí hasta los 26 años.Había construido lo que muchas considerarían una vida “lograda”: licenciada en Administración Financiera, máster en Contabilidad y Auditoría, y un trabajo estable como funcionaria pública. Tenía estructura, seguridad y un camino claro. Desde fuera, lo tenía todo. Y, sin embargo, por dentro sentía algo difícil de nombrar.No era infelicidad. No era ingratitud. Era una sensación silenciosa de desconexión. Como si estuviera cumpliendo un guion correcto… pero no completamente mío. Entonces llegó el amor. Conocí a un alemán que cambió el rumbo de mi historia. Migré por amor. Y lo volvería a hacer. Hoy estoy felizmente casada, tengo dos hijos y mi relación es sólida. El amor no fue el problema. La transición sí. Cuando migré a Alemania no solo cambié de país. Cambié de versión. En Ecuador yo era “la licenciada”, la profesional con estabilidad, la mujer con estructura. En Alemania era la extranjera. La que no dominaba el idioma. La que no entendía el sistema. La que empezaba desde cero. Y poco después fui mamá. La maternidad fue hermosa y desafiante a la vez. Estaba construyendo una familia en un país nuevo, adaptándome a una cultura distinta, aprendiendo otro idioma… y sin darme cuenta, me fui apagando. Me enfoqué en sostener a todos.Y me olvidé de sostenerme a mí. Hubo un momento en que no me reconocía en el espejo. No era solo físico. Era identidad. ¿Quién era yo ahora? ¿La funcionaria exitosa? ¿La mamá migrante? ¿La mujer enamorada que dejó su país? Sentía que había pasado de tenerlo todo… a no saber quién era. Y aquí está lo importante: no me iba mal. No estaba en una relación tóxica. No estaba en crisis externa. Estaba en transición interna. Con el tiempo entendí algo que cambió mi perspectiva: no estaba perdida. Estaba evolucionando. Pero nadie nos enseña a atravesar transiciones. Nos enseñan a estudiar, a trabajar, a cumplir expectativas. No a reconstruirnos cuando la vida cambia el guion. Empecé a buscar respuestas. Leí, hice terapia, me hice preguntas incómodas. Me reencontré con el desarrollo personal, con la mentalidad, con el autoconocimiento. Poco a poco, fui recuperando algo esencial: confianza. Volver a mí no fue un acto dramático. Fue un proceso. Fue aprender a escucharme.Fue aceptar que ya no era la misma.Fue permitirme explorar intereses nuevos. Descubrí que me apasionaba el mundo digital, la comunicación, el marketing. No como herramienta vacía, sino como estructura para sostener una nueva etapa. Me formé en marketing digital. Volví al mercado laboral en Alemania. Salí de mi zona de confort. Y entendí que la estructura no era una cárcel: era contención. Hoy acompaño a mujeres profesionales que atraviesan transiciones personales, migración, maternidad, cambios de rumbo, estancamiento profesional, a ordenar su mundo interno y dar forma a una nueva etapa con coherencia. Integro mentalidad, identidad, cuerpo y estructura.Porque yo necesité todo eso para evolucionar. No perdí mi identidad al migrar.Evolucioné hacia una versión que todavía no conocía. Y eso es lo que hoy comparto. Porque empezar de cero no siempre es caída. A veces es el inicio de una expansión que aún no sabes nombrar.
- EL PRECIO DE VIVIR EN EL VICTIMISMO
Cuando llegamos a este país, sin ningún tipo de visa, al principio recibimos una serie de beneficios. Sin embargo, no son vitalicios. Hace poco leí una publicación sobre la importancia de la integración y todo lo que ella implica: movimiento, idioma, trabajo y estrategia. Como adultos responsables, estamos obligados a producir dinero de manera legal y pagar impuestos, y así desprendernos de las ayudas económicas. Uno de los comentarios que hicieron fue: “Ojalá nunca llegues a necesitar de esas ayudas”. El tema no es que en algún momento lleguemos a necesitarlas. Es hacer lo necesario para hacerte responsable de tu vida y cumplir con lo que exige el sistema. Las ayudas son un respaldo temporal; la independencia es el objetivo. El mensaje de trasfondo de ese comentario es: “Tu contenido me hace sentir cuestionado, así que me protejo colocándome en una posición moralmente intocable”. ¿Te has visto alguna vez en esta posición? • “Es que imagínate, yo aquí sin saber si me van a aprobar”. • “Si me quitan la ayuda del social o del Jobcenter, no sé qué haré”. • “Es que aún no hablo bien el idioma”. • “Es que tengo mala racha, envío hojas de vida y no me llaman”. Nuestro cerebro primitivo siempre nos dará excusas para no esforzarnos y quedarnos solo con lo necesario para respirar y seguir vivos. Por eso es importante aprender a reprogramar nuestra mente, cuestionando esas creencias que están detrás de estas afirmaciones. De alguien aprendimos a ser víctimas, sin duda. Cuando adoptamos el rol de víctima, somos como prisioneros con las manos atadas. El beneficio más común que obtenemos es: atención, lástima, palabras de ánimo y, en algunos casos, dinero. Sin embargo, seguimos sin avanzar. Este país (y cualquier otro) requiere de personas con autoestima, con claridad, con metas y con proyectos que sumen. Es cierto que cada vez hay mayores exigencias, y es un buen punto para moverse y buscar información. Si yo no tengo esto que están pidiendo, ¿cómo lo consigo? ¿A quién puedo preguntar? Sí, el proceso de integración puede ser largo, y es incómodo. Y aún así hay que hacerlo. Muchas veces no tendremos ganas de levantarnos, estaremos cansados. La motivación sólo llega cuando vemos resultados, así que no podemos decir: "Cuando me sienta motivado voy a actuar". Y por último: acostumbrarse a depender de otros tiene un precio muy alto. La vida es acción, no parálisis.
- Muerte con M de Migrante. Miles de Kilómetros antes del adiós | parte 1
Por Elizabeth Martínez ¿Has perdido a algún ser querido siendo migrante y estando lejos? Hace dos semanas se cumplió un año de la muerte de mi padre. Llevo diez años viviendo en Alemania y muchas veces me pregunté cómo sería si… algo le pasara a alguien de mi familia. Pongo puntos suspensivos porque, en la realidad, la muerte suele ser un tema invisible, etéreo e incluso ajeno. Un día, una video llamada me anunció el cáncer de mi padre. Todos sabemos cómo suelen ser los pronósticos cuando aparece esta enfermedad. Nunca tienen una base alentadora, sin embargo, y al mismo tiempo, todos creemos en ese momento que nuestra historia puede ser diferente y nuestras esperanzas se alimentan rápido y crecen a gran velocidad. Luego del diagnóstico y después de dos meses de exámenes, debió ser internado en una clínica. Ahí comenzó un sin fin de video llamadas y las largas conversaciones con él y con mis hermanos. Un día de enero, a las 13:00 horas en Alemania, una llamada cambia todo. Me comunican que la situación era grave y que el médico tratante me recomendaba viajar inmediatamente, si quería “verlo” con vida. La realidad se cae a pedazos. Cuatro horas más tarde y con el mínimo de ropa en una maleta de mano comenzaba el viaje más angustiante que hasta ese entonces había experimentado. Si hubiesen pesado todas las emociones guardadas en aquella maleta, lo más probable es que hubiese tenido que pagar sobrepeso. Nunca estamos preparados para enfrentar la muerte, pero menos lo estamos para enfrentarla desde tan lejos. Los miles de kilómetros que nos separan se transforman en miles de pensamientos que se atropellan unos con otros, intentando imaginar posibilidades, organizando en nuestra mente nuestra llegada, revisando las conexiones, etc. Sólo con el fin de que los minutos avanzaran aún más rápido y esos miles de kilómetros se esfumasen en el aire, intenté convencerme de que todo estaba bajo control. En realidad, nunca nada lo está. En estos casos, la angustia suele ser nuestra compañera de asiento. Está ahí, oprimiendo nuestro pecho y recordándonos al mismo tiempo que, aunque sea difícil, debemos respirar profundo, aunque esto sólo se logre entre lágrimas y silencio. Cerrar los ojos y sumergirse en los miles de recuerdos que vienen a la memoria es lo que trae un poco de paz a las largas horas de vuelo que hay que soportar. Para mí —y tal vez para muchas— la parte más angustiante fueron los últimos 30 minutos de vuelo, cuando el piloto anunció el descenso y comunicó a los pasajeros que estábamos próximos a aterrizar. La incertidumbre pesaba en mis zapatos. Tuve la suerte de encontrar aún con vida a mi padre al llegar a la clínica, de poder abrazarlo y decirle lo mucho que lo quería. Dos días después de mi llegada en ese repentino viaje; él partió el suyo, él inició su vuelo.
- LIBÉRATE DE TU ENTORNO TÓXICO: DE CODEPENDIENTE A COHERENTE
Nací y crecí en un hogar lleno de contradicciones. Por una parte, la persona proveedora había sido independiente económicamente desde muy joven, mientras que la otra parte tenía muchas ganas de estudiar y destacarse por su conocimiento; sin embargo, estaba acostumbrada a depender de otros en todo sentido. Por ser la mayor, me educaron para “hacerme cargo” de mi familia apenas terminara mi bachillerato, como si se tratara de personas con alguna discapacidad que les impidiera hacerse cargo de sí mismos. Y yo, por esa lealtad, por esa creencia de que sin mí todos iban a perecer, me mantuve por muchos años no solo viviendo en esa casa, sino quedándome solo con los pasajes para ir a trabajar y aguantando reclamos porque, de vez en cuando, me atrevía a comprar algo solo para mí. Hasta que un día, cansada y molesta, expliqué cómo me sentía: abusada, explotada, que mis propias necesidades no les importaban y que ya era más que justo que también aportaran y se hicieran cargo de sus vidas. La respuesta que obtuve fue: “¿Y eso qué significa? ¿Que no nos vas a seguir ayudando?”. No los ayudaba, los mantenía. Una vez más, mis necesidades eran ignoradas. Y la gota que, para mí, colmó el vaso: “Lo malo de cuando te cases y te vayas es que se acabará la gallina de los huevos de oro de esta casa”. ¿Se imaginan? Ya con esto me confirmaron que yo no era hija ni hermana; era un objeto al que todos le sacaban provecho. Nada más. Fue entonces cuando un buen amigo me preguntó si podía y quería ser su caso clínico para graduarse en el diplomado de Psiconeuroinmunología, el cual hice yo también tiempo después. Soy paciente de artritis reumatoidea desde mis 14 años de edad, y en ese proceso entendí que nuestros pensamientos y emociones sostenidos en el tiempo sí afectan nuestra biología. ¿Cómo me sentía desde hacía muchos años? Con mucha rabia, tristeza, miedo y culpa. Cuando vivimos en estrés constante, nos “inundamos” de cortisol y eso nos impide ser creativos, pensar con claridad y tener relaciones sanas. La primera tarea que cumplí fue hacer una cuarentena: mudarme, salir de esa casa. En ese entonces era novia de mi actual esposo y me mudé con él. Al estar en otro ambiente, con otras personas y otras mentalidades, poco a poco te “desconectas” de lo conocido y puedes cuestionar, sin ataques, todo lo que aprendiste. Segunda tarea: contacto cero. Eso implica cero llamadas, mensajes, notas de voz, recados con terceras personas y transferencias de dinero. La voz es un anclaje poderoso que mantiene activo el “antiguo cableado”. Si consideras que hay asuntos donde sí o sí debe existir comunicación, pide a alguien de tu entera confianza que filtre esos mensajes. Tercera tarea (vitalicia): invertir en mentores que tengan hoy la vida que también quiero tener. Con conocimiento de la mente humana (psicología, psiquiatría), hacer crecer mi red de contactos con personas sanas, que amen su vida y con proyectos que sumen. Para contar mi experiencia y orientar a otras personas en este tema, en 2021 escribí un ebook titulado Cuarentena para la Vida. Así como a un adicto se le aísla para desintoxicarlo, nuestra mente necesita alejarse del entorno que la mantiene estancada, y definitivamente cada persona merece tener una buena vida.
- NUESTRO PROGRESO ES RESULTADO DE NUESTRAS PRIORIDADES, MÁS QUE DE NUESTRAS HABILIDADES
Hace muchos años, antes de estudiar mi carrera de Orientación, me gradué de Técnico Superior Universitario en Recursos Humanos, y una amiga (que después dejó de serlo), mientras me veía estudiando esa carrera, me decía: “Yo también quiero, pero no voy a dejar de comer por estudiar”. Yo jamás dejé de comer por pagarme mis estudios. Lo que sí hice: priorizar ciertas cosas, restringir otras. Iba al cine o a comer fuera una o dos veces al mes; compraba ropa o zapatos cada mes o dos meses. Tenía un horario para estudiar en casa. Sin embargo, esta persona no quería privarse de nada en ningún momento, una característica del cerebro inmaduro (como un niño). QUERER NO ES PODER. En cambio, querer – conocernos – planificar – informarnos – capacitarnos – aplicar lo aprendido – SÍ ES PODER. ¿Qué tiene que pasar en la vida de un adulto para que alcance sus metas? Entender y aceptar que los procesos tienen sus tiempos; no se consiguen en un click. Entender que postergar la satisfacción inmediata es una característica del cerebro adulto. No es renunciar para siempre a tomarte un café, o ir a una fiesta, o comprar ropa o zapatos; es construir primero las bases para todo esto y más. Cuando llegamos a este país, quizá teníamos una idea de cómo hacer las cosas, y muchas veces esa organización cambió al darnos cuenta, en vivo y en directo, cómo funciona el sistema. Y nuestras creencias y lealtades familiares influyen en nuestras decisiones. Algunas preguntas importantes que debemos hacernos: ¿Qué significa la integración y qué debo hacer para cumplir con ella en tiempos realistas? Para esto requerimos de personas formadas en temas de migración, con experiencia y casos de éxito. ¿Estoy dispuesto/a a trabajar al principio, por un tiempo específico, en áreas distintas a mi formación en mi país de origen, mientras pago facturas (que no esperan) y logro un estatus migratorio adecuado? En mi caso, mi primer trabajo en este país fue limpiando en un supermercado Netto. ¿Estoy dispuesta a invertir en mi mente, aunque mi trabajo sea físico? ¿Entiendo y acepto que, si quiero ayudar (no mantener) a mi familia en mi país de origen, debo estar primero yo viviendo en estabilidad económica y emocional? ¿O solo vine a seguir “sobreviviendo”? Podemos tener las habilidades que sean y, aun así, elegir aprovecharlas, monetizarlas, ayudar a otros, dejar un legado… O elegir descartarlas porque creo que soy una víctima indefensa del sistema y no me servirán de nada. Hay una frase estupenda de la psicóloga venezolana Belkis Carrillo en su cuenta @psicoespacio: “LA BUENA VIDA NO ES PARA GENTE CÓMODA”. Totalmente de acuerdo. La vida que tenemos hoy no se hizo en un día; es el resultado de decisiones diarias. Por eso, no es coherente decir: “Me quedé de pronto sin dinero/sin pareja/sin trabajo y no lo vi venir”. Claro que existen tragedias que ocurren en un segundo y no pueden revertirse. Sin embargo, la mayoría de nuestras situaciones tienen correctivos o incluso pueden evitarse.
- Violencia de Género: Siempre hay una salida
Renacer lejos de casa: de la violencia al aprendizaje Por Amparo Devis Una de cada cinco personas que está leyendo este artículo: ha sido, es o conoce a alguien que ha sido víctima de violencia intrafamiliar. Aquí encontrarás una guía de qué hacer en cualquier momento y dónde pedir ayuda. Por favor, comparte esta información. A lo mejor le puedes ayudar a alguien. Contenido: 1 - Una historia, "Renacer lejos de casa: de la violencia al aprendizaje". Llegué a Alemania enamorada, llena de ilusiones y con la esperanza de construir una nueva vida. Creía que con amor todo se podía lograr. Pero poco a poco, las cosas cambiaron: los celos aparecieron, las restricciones económicas y sociales empezaron a sentirse y mi libertad se fue apagando entre excusas y silencios. Con el tiempo, me di cuenta de que estaba atrapada. No podía trabajar fácilmente, el idioma y la forma de comunicarse eran tan diferente a la de mi país y la soledad pesaba cada día más. Me repetía que todo mejoraría, pero en el fondo sabía que algo no estaba bien. Un día decidí buscar ayuda. Fue difícil, pero dí ese paso. Me acerqué al consulado, luego a instituciones de apoyo y finalmente llegué a una casa de asilo. Allí encontré algo que había perdido: la confianza en mí misma . Con el tiempo estudié, aprendí, me informé y formé mi propia empresa. Descubrí que sí es posible empezar de nuevo, incluso en otro país, incluso después del miedo. Hoy miro todo aquello no desde el dolor, sino desde el aprendizaje. Porque esa experiencia me hizo más fuerte, más consciente y más empática. Por eso quiero compartir esta historia con ustedes: para que sepan que no están solas, que siempre hay caminos y manos dispuestas a ayudar. Buscar apoyo no es rendirse; es amarse. Las personas como yo lo logramos. Y tú también puedes hacerlo. Si algo en esta historia te resuena, si has sentido miedo, control, vergüenza o soledad: no es tu culpa . Aquí encontrarás pasos claros para entender lo que te pasa, reconocer la violencia y saber dónde pedir ayuda, gratis y en tu idioma. No estás sola. 2 -¿Por qué nació este proyecto? Una de cada cinco mujeres que está leyendo este documento ha sido, es o conoce a alguien que ha sido víctima de violencia intrafamiliar. A veces pensamos que la violencia es algo lejano, que solo ocurre en otros lugares o en contextos difíciles. Pero con los años he aprendido que no tiene fronteras, idioma ni clase social. Está más cerca de lo que imaginamos: detrás de puertas cerradas, en casas con jardín, en apartamentos silenciosos, en familias que sonríen en las fotos. La violencia no siempre grita; a veces susurra. Se disfraza de amor, de celos o de preocupación. Por eso es tan difícil verla, tan duro aceptarla y tan doloroso enfrentarla. A lo largo del tiempo me han impactado noticias y cifras como estas: “No aparece nombre en el timbre. Muy pocas personas, bajo compromiso de confidencialidad, saben que tras esta puerta hay una casa de acogida de Cáritas para mujeres víctimas de violencia doméstica. El secreto pretende proteger a las que allí se refugian. Cada tres días muere en Alemania una mujer a manos de su pareja o expareja : 133 en 2022.” — Rosalía Sánchez, Diario ABC S.L. “El número de víctimas de violencia doméstica en Alemania alcanzó un nuevo máximo en 2024. Según datos de la Oficina Federal de Policía Criminal (BKA), se registraron 265.942 casos, más que nunca.” — Nela Heidner, Euronews Detrás de cada número hay una historia, un rostro, una vida. Muchas veces las víctimas se callan porque sienten culpa o vergüenza, porque no saben cómo pedir ayuda o porque el miedo las paraliza. En el año 2003, me encontré con una realidad que me marcó profundamente: no existía ningún material informativo en español en los consulados de Alemania que orientara a las mujeres hispanohablantes víctimas de violencia doméstica. Fue entonces cuando propuse crear un flyer sencillo, directo y visible, que se pudiera encontrar en los consulados y ofreciera información de contacto, asesoría y apoyo en nuestro idioma. No he estado sola en este camino, ha sido un trabajo en equipo . Han sido muchas las instituciones, consulados, los profesionales, amigos, familiares y víctimas que han apartado a que este guía se haga realidad y que han creído en la importancia de esta labor. Gracias a su apoyo y compromiso, el mensaje ha podido llegar más lejos y a más personas. Y hoy, gracias a Liz Soto Rivas, de Latinas en Alemania , esta iniciativa ha cobrado nueva fuerza. Su impulso, su sensibilidad y su trabajo con la comunidad latina en Alemania han permitido que este proyecto siga vivo, creciendo y adaptándose a las nuevas realidades de nuestras mujeres migrantes. Y un agradecimiento muy especial a la diseñadora Monserrat Urueña ( @ adamanto.design ) , quien se sumó con sensibilidad y cuidado a este proyecto y lo aportó a modo gratuito a esta hermosa causa. Mi nombre es Amparo Devis, y desde hace más de dos décadas he creído firmemente que una palabra, un número de teléfono o una guía en el idioma correcto pueden significar una oportunidad para salir del miedo y empezar de nuevo. Si tú estás viviendo algo así —o si conoces a alguien que podría estarlo— quiero decirte algo muy importante: no estás sola. Hay personas, instituciones y redes de apoyo dispuestas a escucharte, acompañarte y ayudarte a encontrar una salida. Hablar es el primer acto de valentía. Buscar ayuda es el primer paso hacia la libertad de sí mismo. 3 - Señales de violencia: Cómo reconocer que hay violencia Reconocer que sufres violencia es un paso muy difícil. A veces negamos lo que pasa porque queremos creer que “va a cambiar” o porque culturalmente nos enseñaron que “la familia es sagrada” y “los problemas se quedan en casa”. Pero la violencia no distingue países, clases sociales, ni profesiones. Tipos de violencia: Violencia psicológica o emocional Te humilla, critica o ridiculiza constantemente. Te aísla de amigos o familia. Controla tus redes sociales, tu teléfono o tu tiempo. Tensión cultural : entre actitudes hispanohablantes y alemanas puede haber diferencias en lo que se “acepta” o se “calla” como normal. Te manipula con tus hijos Violencia física Empujones, golpes, amenazas con objetos. Daños a tus cosas para intimidarte. Te encierra o te impide salir de casa. Violencia económica No te permite trabajar o estudiar. Controla tu dinero o tarjetas. Te obliga a depender de él/ella para gastos básicos. Violencia patrimonial Retiene tu pasaporte o documentos. Rompe o esconde tus pertenencias. Usa bienes compartidos para manipularte. 4 - Recomendaciones: ¿Qué hacer antes, en el momento y después? El sencillo gesto que se hace con una mano para pedir ayuda . “ Pasos para tu seguridad: aunque parezca difícil, no estás sola. ” Hablar de esto con las personas correctas puede salvar tu vida. No tienes que contarlo en redes, ni a toda tu familia. Basta con una sola persona que sepa cómo ayudarte: una línea de apoyo, una consejera o una amiga de confianza. Dar este paso es valentía. Es tu derecho. Si vives violencia, lo más importante es crear un plan simple y discreto: Documentos importantes: Guarda fuera de casa (en casa de un amigo, en el trabajo o en la nube) tu pasaporte, residencia, certificados, contratos y libreta médica. Pruebas: Guarda mensajes, fotos de lesiones o anota fechas y hechos. Esto ayuda si necesitas una orden de protección. Escribir tus recuerdos, aunque la memoria niegue detalles, te dará datos concretos. Red de confianza: Identifica una persona de confianza. Acuerda una palabra clave para avisar si necesitas ayuda. Bolsa de emergencia: Ten ropa, llaves, medicamentos, dinero y documentos listos en caso de salir rápido. Refugios y líneas de ayuda: En Alemania existen casas de acogida seguras, confidenciales y gratuitas. Incluso si no hablas alemán, tienen intérpretes. 5 - ¿Dónde pedir ayuda en Alemania? ● BIG Hotline- Berlin Ofrece apoyo confidencial y gratuito a mujeres y sus hijos que sufren violencia doméstica. Atención telefónica 24/7: Disponible todos los días, incluidos fines de semana y festivos, a través del número 030 611 03 00 www.big-hotline.de 08000 116 016 Gewaltschutzambulanz der Charité (Ambulancia de protección contra la violencia) Documentación médica e informes escritos y fotográficos tras agresiones físicas utilizables como prueba legal. https://gewaltschutzambulanz.charite.de/ | 030 45057 0270 | Birkenstraße 62 (Haus N), 10559 Berlin Centros de Intervención en crisis especialistas en violencia BORA www.frauenprojekte-bora.de | beratung@frauenprojekte-bora.de | 030 6212005 | Albertinenstraße 1, 13086 Berlin ● S.U.S.I. Centro intercultural de mujeres. Ofrece asesoría psicológica, social, legal y culturales. www.susi-frauen-zentrum.com info@susi-frauen-zentrum.com ( 030 )- 78 95 93 94 Bayerischer Platz 9, 10779 Berlin ● Xochicuicatl Asociación de mujeres que apoya y empodera a mujeres latinoamericanas e iberoamericanas, especialmente migrantes, a través de asesoría social, psicosocial, violencia intrafamiliar, familiar, laboral y jurídica, además de ofrecer actividades culturales y educativas. http://www.xochicuicatl.de mail@xochicuicatl.de Winsstraße 58, 10405 Berlin (030) -278 63 29 ● Frauenraum Ofrece asesoramiento y apoyo gratuito a mujeres que enfrentan violencia doméstica, sexual, psicológica o situaciones de conflicto. www.frauenraum.de beratung@frauenram.de 030-4484528 ● LARA Apoyo en casos de violencia sexual contra mujeres, asesoría y crisis. Fuggerstrasse 19 Berlin 19777 (030)2168888 https://lara-berlin.de/ ● TARA (Freie Universität Berlin): Asesoramiento legal, psicológico y de vivienda en varios idiomas, incluida la interculturalidad. Derivación a casas de acogida. www.frauenberatung-tara.de | kontakt@frauenberatung-tara.de | 030 78718340 | Ebersstraße 58, 10827 Berlin ● Contacto en casos de acoso sexual o violencia: Wendy Stollberg: https://www.fu-berlin.de/en/sites/frauenbeauftragte/ueber-uns/team/referentinnen/wendy-stollberg.html Torstraße 112, 10119 Berlín (030) 44 84 528 ● bff e.V. Red que ofrece ayuda ante todo tipo de violencia, incluidas psicológica o sexual, con confidencialidad y en distintos idiomas. Petersburger Straße 94, 10247 Berlín (030) 322 99 500 info@bv-bff.de www.frauen-gegen-gewalt.de ● Haus der Kulturen Lateinamerikas e.V - Casa de la cultura latinoamericana Ofrece asesorías y apoyo ante todo tipo de violencia familiar, acoso sexual, o otras formas de violencia confidencialidad y si es necesario acompañamiento a otras organizaciones en Berlín. Am Sudhaus 2, 12053 Berlin Tel. 030 39404780, +49 157 34878171 www.casalatinoamericana.de ● Tu consulado ● Latinas en Alemania https://www.latinasenalemania.com/ apoyo, inspiración y comunidad . Conectar con otras mujeres, recursos útiles en lo personal y profesional en Alemania. ● Chat de apoyo – cuidando mi mente y mis emociones de Latinas en Alemania. Espacio moderado por psicólogas y profesionales del bienestar emocional, donde puedes compartir tus preocupaciones, preguntas y experiencias relacionadas con tu salud mental . https://www.latinasenalemania.com/chat-salud-mental INSTITUCIONES OFICIALES - Bürgerberatung Puedes pedir información en la oficina de asesoramiento para los ciudadanos. La encuentras en la alcaldía de tu distrito. - Juzgado de familia (Familiengericht) . Apoyo legal (Rechtsantragestelle) Orden de expulsión o alejamiento del agresor, custodia, etc. (Sorgerecht). - Oficina de la juventud (Jugendamt) La oficina de protección al menor en Alemania se encuentra en cada municipio, dentro del ayuntamiento o "Rathaus". Su misión es proteger los derechos de los niños y jóvenes, apoyar a las familias e intervenir cuando el bienestar del menor está en riesgo. Se ocupa de asuntos como el cuidado infantil, la ayuda a familias en crisis y la protección de los hijos si hay problemas familiares. - Servicio de urgencia para los niños. (Kindernotdients) Ayuda a los niños en situación de crisis . Ofrecen asesoramiento y apoyo a niños de hasta 13 años y a sus padres. Las 24 horas del día, los 365 días del año. - Casas de acogida (Frauenhaus) Refugio de acogida para mujeres y sus hijos que huyen de la violencia doméstica o de cualquier otra forma de violencia. Ofrecen alojamiento temporal, protección, asesoramiento y apoyo en un entorno seguro y confidencial y son gratuitos, independientemente de la nacionalidad, ingresos o estatus migratorio de la mujer. - Ciudades y regiones En tu ciudad y en cada uno de los (Bundesländer), hay instituciones de ayuda como Frauenhilfe München, Frauennotruf München, Münchner Unterstützungsmodell (MUM) en Múnich; Gewaltschutzzentrum „Der Wendepunkt“, FrauenLeben e.V o Sozialdienst katholischer Frauen (SkF Köln) en Colonia ; Weisser Ring en Hamburgo; FrauenInformationsZentrum FIZ en Stuttgart, Baden Württemberg y Frauenhäuser, que ofrece alojamiento seguro y confidencial tras violencia en toda Alemania. No dudes en buscar la más próxima y más conveniente a tus necesidades. - Centros de asesoría (“Counselling centres”): Centros especializados en violencia contra mujeres que ofrecen orientación legal, acompañamiento, apoyo psicológico, ayuda para vivienda, trámites, custodia, etc. Son anónimos y gratuitos. 6- Preguntas clave para pedir ayuda. Buscar líneas de ayuda: “¿Dónde puedo recibir asesoría gratuita y confidencial las 24 horas?” “¿Atienden en mi idioma?” Consultar centros locales: “¿Tienen apoyo jurídico y acompañamiento?” “¿Puedo ir sin cita previa y de forma anónima?” Ayuda legal: “¿Ofrecen orientación para una orden de protección o abogado gratuitamente?” Apoyo médico legal: “¿Pueden documentar mis lesiones sin costo y de forma legalmente válida?” Apoyo para migrantes: “¿Me ayudan con la residencia independiente si la violencia viene de mi pareja?” “¿Pueden remitir a servicios en mi idioma?” Refugio: “¿Tienen refugios o alojamiento seguro donde pueda quedarme?” 7 - Autoayuda, preparación y recuperación emocional “Fortalecerse por dentro para dar el paso” Salir de una relación violenta es una decisión difícil y valiente. No solo requiere logística (documentos, refugio, apoyo legal), sino también preparación emocional para enfrentar el miedo, la culpa y el apego. Aquí algunos pasos que pueden ayudarte: Reconocer tus emociones sin juzgarte Es normal sentir miedo, culpa o incluso amor por la persona agresora. Recordar que reconocer la violencia no significa que hayas fracasado. Es el primer paso hacia tu seguridad y bienestar. Romper el aislamiento poco a poco Habla primero con una persona con la que te sientas segura: una amiga, línea de ayuda, psicólogo o trabajador social. No necesitas contar todo de golpe; cada paso cuenta. Visualizar una vida sin violencia Escribe en un cuaderno cómo te gustaría vivir: paz, independencia, respeto. Recuerda que tienes derecho a estar tranquila y que pedir ayuda no te hace débil. Preparar un “plan emocional” Identifica tus miedos: “Tengo miedo de que no me crean” o “de quedarme sola”. Busca estrategias para calmarte: respiración, música, oración, meditación. Haz una lista de personas y lugares que te hagan sentir segura. Buscar ayuda profesional Psicólogos de asociaciones de mujeres, iglesias o universidades ofrecen terapia gratuita o de bajo costo. Algunas líneas de ayuda también ofrecen asesoría emocional inmediata. “ No tienes que esperar a sentirte ‘fuerte’ para irte, puedes pedir ayuda aunque sientas miedo.” 8 - Reconstruir tu vida después de la violencia “Volver a empezar: pasos para sanar y crecer” Salir de una relación violenta es solo el primer paso. Reconstruir tu vida lleva tiempo, pero es posible. Aquí algunas alternativas: Acompañamiento psicológico continuo Buscar terapia individual o grupos de apoyo. Compartir tu experiencia ayuda a sanar y a sentir que no estás sola. Estabilidad económica Programas de empleo y orientación profesional para mujeres migrantes en Alemania. Cursos gratuitos de idioma y formación técnica (VHS, Jobcenter). Asociaciones que ayudan a encontrar vivienda. Construir una nueva red social Participar en grupos comunitarios, asociaciones culturales, iglesias o clases. Rodearte de personas que respeten tus límites y tu historia. Educación y empoderamiento Cursos online gratuitos (Coursera, edX, plataformas locales). Talleres de empoderamiento femenino y derechos civiles. Proyectos personales Retomar pasatiempos, hobbies, metas profesionales o sueños que habías dejado. Crear una rutina diaria que te dé estabilidad: ejercicio, escritura, cocina, arte. etc. Inspirarte en historias reales Muchas mujeres reconstruyeron su vida: crearon negocios, estudiaron, formaron familias sanas. Contar tu historia (cuando te sientas lista) también puede inspirar a otras 9 - Renacer lejos de casa: de la violencia al aprendizaje Agradezco profundamente a Liz Soto Rivas, fundadora de Latinas en Alemania por su compromiso, sensibilidad y apoyo, así como a todos los profesionales y personas que, con su tiempo, conocimiento y solidaridad, han contribuido a que este mensaje siga creciendo y llegue a más mujeres que necesitan ser escuchadas y acompañadas. Esta guía ha sido elaborada con la colaboración de diversas personas, profesionales y asociaciones, coordinada por Amparo Devis quienes comparten una misma convicción: toda persona tiene derecho a una vida libre de violencia. Su propósito es ofrecer información, orientación, herramientas, esperanzas y apoyo a la comunidad hispanohablante en Alemania, promoviendo la prevención, la protección y el acompañamiento integral. Si necesitas esta información a la mano, puedes descargar aquí el tríptico actualizado. Está pensado para acompañarte, orientarte y recordarte que no estás sola.
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